Yo no era el fan nº 1 de Sacco. Saludado como gran talento emergente, sus obras anteriores, cosas como Gorazde o Palestina, han sido consideradas nuevas cumbres del tebeo alternativo. Como casi siempre en estos casos, los elogios arropaban trabajos irregulares, con más sombras que luces. Temáticamente, este reportero-dibujante tenía el mérito de acercarse a zonas calientes y transmitirnos sus impresiones de primera mano. Pero su narrativa no alcanzaba a comunicar con intensidad los duros sucesos que abordaba. Como escribí en su momento, al leerlo se echaba de menos la inmediatez de la televisión. Ralentizaba innecesariamente lo que podrían haber sido interesantes audiovisuales. Luego estaba el enfoque que daba a sus historias. Como sus comentarios sobre el asesinato del jubilado a manos de unos terroristas palestinos, donde se quejaba de cómo había servido para que la televisión cargara contra el pueblo palestino. Como si eso fuera peor que tirar a un viejo en silla de ruedas por la borda de un barco.
