"Lo que conduce y arrastra al mundo no son las máquinas sino las ideas"
Había una vez, una rana muy glotona a la que le encantaba saltar de charca en charca, buscando todo tipo de insecto para saciar su gran apetito. Pero lo que más más le gustaban, sin duda alguna, eran las moscas con sus alitas crujientes y su suculento y carnoso cuerpecillo.