Resulta muy complicado encontrar trilogías cinematográficas en las que todas sus partes gocen de una verdadera calidad. En la que ninguna de ellas defraude a los espectadores. Sagas tan buenas como para pasar a la historia del cine. Pocas son las que podremos mencionar: El señor de los anillos, El padrino, La trilogía del dólar,… Y es que Hollywood tiene la no tan sana costumbre de reventar sus mejores relatos realizando nuevas películas que en muchos casos resultan del todo innecesarias y no llegan ni a la suela de los zapatos a sus antecesoras. Todo ello para seguir exprimiendo a la gallina de los “huevos de oro”. Pero al final, la avaricia rompe el saco. Afortunadamente, éste no es uno de esos casos, ya que hoy tenemos entre manos a Toy Story 3, el último episodio que pone el punto final a la que podría ser la mejor trilogía de animación realizada hasta el momento.Pixar tenía que ser. Quien sino iba a ser capaz de levantar el listón cinematográfico en este caluroso verano. Toy Story 3 ofrece un nuevo giro de tuerca a los personajes que tanto nos sorprendieron hace ya quince años. En ella, además de Andy, nuestros protagonistas siguen madurando y deslumbrándonos con la humanidad que tanto John Lasseter como ahora Lee Unkrich han sabido trasladarles. Y es que nunca fue tan cierta la fantástica idea infantil de que los juguetes están vivos.