Debo reconocer que cuando leí “El retrato de Dorian Gray”, hace muchos años, me pareció una novela un tanto tediosa. Sin embargo, el texto de Óscar Wilde ha pasado a la historia como una de las grandes obras jamás escritas. Esto ha sido así gracias a la potente carga lírica que encierran sus páginas y a la sutileza con la que se narran. En mi defensa alegaré que me esperaba algo más del libro y puede que mis expectativas fuesen muy elevadas...Pero, en fin, como esta no es una crítica literaria, sino cinematográfica, será mejor que pasemos a lo que nos compete.
